CATÁLOGO
* * * * * * * * * * * * * * *
1/2012
Una ciudad sin muros
(Poesía escogida 1989-2011)
MAGNUS WILLIAM-OLSSON
Traducción:
Ángela Inés García
Edición bilingüe
ISBN (papel): 978-84-939089-0-4
Precio ejemplar en papel: 15,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2012 (5 títulos): 50,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
Una ciudad sin muros propone una lectura sobre el tiempo enfocando al cuerpo como el modo por excelencia de encarnarlo. Intocable como el mercurio, el tiempo es además invisible, salvo por su rastro. Magnus William-Olsson rastrea los instantes del esplendor del cuerpo viajando en el carromato del deseo. Su lenguaje paladea la materia en movimiento del presente carnal, y la energía palpable y luminosa de la poesía que burla lo implacable del tiempo.
Magnus William-Olsson (Estocolmo, 1960) es poeta, ensayista y traductor. Como poeta es autor de una abundante y reconocida obra que ha sido traducida a más de quince idiomas, entre ellos al inglés, ruso, chino, italiano, árabe, turco, hindi y griego y de la que ofrecemos en esta edición una selección muy completa, por primera vez en España. Ha obtenido varios premios de poesía en su país, entre ellos el Karl Vennberg, el Gunnar Ekelöf y el Bellman.
Como traductor ha traducido tanto poetas clásicos como modernos, entre otros: Safo, Pia Tafdrup, Antonio Gamoneda, Constantino Cavafis, Alejandra Pizarnik y Gloria GervitzHa.
En la actualidad lidera la organización FSL (Fria Seminariet i Litterär kritik), en el Instituto Real de Arte en Estocolmo, que convoca poetas, filósofos, críticos literarios, artistas y universitarios de los países escandinavos a seminarios y publicaciones sobre la crítica como género literario. Con compositores como Marie Samueslsson y Arne Mellnäs ha creado piezas para coro y orquestras sinfónicas tanto como música de cámara y música electrónica. Con artistas plásticos como John Sundquist, Mikael Lundberg y Agnes Monus ha concebido y realizado varias exposiciones de esculturas, objetos e instalaciones
Ángela García (Medellín, 1957) es poeta, traductora y periodista cultural. Ha sido miembro fundador del Festival Internacional de Poesía en Medellín y co-directora del mismo hasta 1999. Forma parte del consejo de redacción de la revista Prometeo de Medellín. y de la Asociación de Escritores del sur de Suecia. Actualmente se ocupa de la producción de eventos poéticos para las Jornadas Internacionales de Poesía en Malmö. Sus poemas han sido traducidos a diferentes idiomas entre ellos el sueco, alemán, serbio. Algunos de sus libros de poesía son: Entre leño y llama, Rostro de Agua y Todo lo que amo nace continuamente.
* * * * * * * *
7/2011
Diario de a bordo
(Poesía escogida)
JORGE SOUSA BRAGA
Selección, traducción, introducción y notas:
Diego Valverde Villena
Edición bilingüe
ISBN (papel): 978-84-939089-5-9
Precio ejemplar en papel: 15,00 €
Precio colección Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 43,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
Jorge Sousa Braga (Porto, 1956) es autor de una abundante obra poética en la que destacan los títulos De manhã vamos todos acordar com uma pérola no cu, 1980 Plano para salvar Veneza, 1981, A greve dos controladores de voo, 1984, Boca do inferno, 1987, Os pés luminosos, 1987, O Poeta Nu, Poesía escogida,1991, 1997, 2007, Fogo sobre Fogo, 1998, Herbário, 1999, Gran Premio Gulbenkian de Literatura Infantil, A Ferida Aberta, 2001, Pó de estrelas, 2004, y Porto de abrigo, 2005. Ha traducido al portugués a J. L. Borges, Matsuo Bashô, Li Po y Guillaume Apollinaire.
El poeta Diego Valverde Villena (Lima, 1967) ha traducido obras de
Ezra Pound, G.M. Hopkins, Arthur Conan Doyle, Rudyard Kipling, John
Donne, George Herbert, Emily Dickinson, Valery Larbaud, Paul Éluard,
E.T.A. Hoffmann, Paul Celan, Nuno Júdice y Fernando Assis Pacheco.
Diario de a bordo ofrece al lector español, por primera vez en forma de libro, una completa selección de la poesía de Jorge Sousa Braga que abarca desde su primer libro, editado en 1980, hasta el último, a día de hoy, publicado en 2005.
* * * * * * * *
6/2011
Arqueología del agua
(Antología 1988-2001)
Edición bilingüe
Jacques Darras
Edición, versión y notas
Miguel Veyrat
En 1978 creó en Amiens la revista in’hui ( El grito, en la antiquísima lengua picarda, 70 números), del que apareció en 2008 un avatar, Inuits dans la Jungle (nos. 1 y 2) en colaboración con las revistas Jungle y Phi. Co-fundó el mensual nacional de poesía Aujourd’hui Poème (88 números). Es actualmente profesor emérito de la Universidad de Picardía donde ha enseñado poesía anglo-americana.
Ha traducido a Walt Whitman ( Grasset Cahiers Rouges/NRFPoésie Gallimard), Malcolm Lowry (Grasset Cahiers Rouges et Folio Denoël), Ezra Pound (collectif, Flammarion), Samuel Taylor Coleridge (NRF Poésie, Gallimard 2007), William Carlos Williams (Gallimard/La Pléïade, à paraître) Ted Hughes (Gallimard, Du monde entier, 2009) así como a numerosos poetas británicos y americanos (Bunting, Hill, Harrison, Mac Diarmid etc…) También es autor de dos recientes ensayos, Nous ne sommes pas faits pour la mort (Stock, Mars 2006), y el segundo consagrado a la poesía en lengua inglesa Les Îles gardent l’horizon, ( Hermann, Paris, 2007).
Ha sido ya traducido al español por Miguel Veyrat (tres libros publicados en España y un cuarto en México en versión de Françoise Morcillo), además de a las lenguas neerlandesa, italiana, árabe, china, inglesa, etc. Abundan sus actuaciones en lecturas, solo o acompañado del actor Jacques Bonnaffé (spectacle «Jacques to Jacques», en tournée desde su creación en el Théâtre de la Bastille en la Primavera de 2004).
Fue el primer y único invitado francé por la BBC para pronunciar las «Reith Lectures» con ocasión de los actos que celebraban el bicentenario de la Revolución Francesa (1989). Recientemente ha sido nombrado presidente del Festival Le Marathon des Mots de Bruxelles en 2009 y asimismo Presidente del Marché de la Poésie de Paris en 2010.
Ha recibido el Premio Nacional Apollinaire en 2004 y el Grand Prix de Poésie de l’Académie Française por el conjunto de su obra, en 2006.
Miguel Veyrat (Valencia, 1938) es poeta, periodista, traductor y ensayista. De su labor como traductor destacan los libros Los Pasos Perdidosde André Breton, Pensamientos bajo las nubes, de Philippe Jaccottet y Churchillde François Bédarida. En 2006 se editó su traducción Antología Fluvialde Jacques Darras por la que obtuvo la XIX edición del Premio Stendhal de la Fundación Consuelo Berges (Asociación Colegial de Escritores y Traductores). También en 2006 aparece su traducción del ensayo El amor al Nombre (Ensayo sobre el lirismo y la lírica amorosa)de Martine Broda, y en 2007 su traducción de Cinco cartas a Elenade Jacques Darras
Jaime Siles
ABCD las artes y las letras. Sábado 8 de octubre de 2011.
Si los poetas pudieran clasificarse según los cinco elementos, Jacques Darras (1939) sería un poeta del agua. Me baso para ello en dos de sus títulos: La mer hors d’elle-même (1991), un ensayo, y Van Eyck et les rivières (1996) que, aunque contiene numerosos poemas, apareció con el subtítulo de “novela”, género al que desde luego no pertenece. Arqueología del agua tiene mucho que ver con él e incluso parece una continuación profundizada del mismo. Articulado en cinco partes, que el autor denomina “pliegues”, habrá quien piense en una posible relación con el conocido texto de Deleuze. Pero lo que Darras aquí propone es un desarrollo de su propia poética que puede resumirse en su idea de la “fluidificación fluvial” y de la fluidez poética: en concreto, en la de los ríos del Norte con su “uniformidad falsamente plácida”. Y esa fluidez la lleva él a la materia misma del lenguaje: a sus aliteraciones como “gargarismo gargantuesco” que Miguel Veyrat ha sabido verter pero que muy bien, al igual que toda la concatenada mecánica del ritmo, que es un elemento fundamental aquí porque no depende sólo de lo fónico ni de lo métrico sino de un dinamismo sintáctico tan complicado y ágil como su natural fluir. El prefacio que lo abre es un canto a “la energía motriz de la lengua española”, al azar objetivo de Breton y al sentimiento íntimo del tiempo: todo ello a la vez. De ahí que el agua sea mucho más que un símbolo: es una condición –la que nos hace percibir “los años que se precipitan con la Tierra como los astros en el Cielo”, haciendo que muramos sin edad porque ¿qué edad tienen los muertos? El preludio que lo sigue tiene una sintaxis eliotiana : del Eliot de Ash-Wednesday. En el primero de los pliegues hay -como en Pedro Salinas- un homenaje a “la música de las teclas” y en “Las sillas blancas de Vichy”, en cuyo fondo visual no deja de resonar Ionesco, se advierte una investigación del desarrollo del poema, que se acentúa en las composiciones que lo siguen, en las que hay una deriva hacia la metapoesía –“las frases pasan como nubes” y “escribo en el espacio como sobre una página"- así como hacia la metafísica: “¿me borro yo en lo borrado / se borra lo borrado en mí?” El segundo pliegue es un solo y mismo movimiento en el que se dan cita muchas cosas: desde la frase gnómica –“la ciencia es la literatura / escrita de otro modo"- hasta la afirmación de un nuevo humanismo, la glosolalia, la toponimia y la imprenta de Plantino, porque en Darras hay siempre una gran riqueza de referentes que no anulan la emoción sino que la despiertan y acrecientan. El tercer pliegue incluye uno de los mejores poemas de su autor : “Nombrar Namur” en el que explica su concepto de “poesía declarativa” y explicita de modo convincente su poética –sobre todo, la diferencia entre voz y canto, y las acciones verbales que les corresponden. El cuarto contiene otro de sus grandes poemas, el dedicado a la Grand’Place de Bruselas, donde vivió Victor Hugo exiliado, y hace en él magistral uso del versículo. En el quinto predomina el punto de vista plástico objetivado en Rubens dialogando con Helena Fourment, mientras la pinta “contra el horizonte de la muerte” y cada palabra se convierte en “su silencioso contrario”, y en el magnífico “Autorretrato como bebedor de cerveza bruselense”, en el que la creación lingüística alcanza cimas como ésta: “Me acompañan todos mis dobles convidados conviviados convivientes”. Y el final, mucho más condensado, es un poema de estructura delgada que insiste en las posibilidades del silencio abierto. Darras se afirma aquí como uno de los mejores poetas franceses de hoy. Mérito de Veyrat es haber dado con su mejor correlato en nuestro idioma.
ISBN (papel): 978-84-938154-8-6
Precio ejemplar en papel: 17,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 42,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
* * * * * * * *
5/2011
Visión de la piedad
Juan Miguel González
Prólogo
Ignacio Gómez de Liaño

ISBN (papel): 978-84-938154-6-2
Precio ejemplar en papel: 12,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 42,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
TEXTO DE CUBIERTA
Juan Miguel González ha sabido cultivar su obra contra las inclemencias del tiempo. En el jardín de la poesía nacen y prosperan muchas plantas distintas; todas con sus flores y frutos, y cada una según su especie. Algunas son poderosas, invasoras; otras se están en su rincón luciendo su esplendor como en voz baja. Por vida y por obra, Juan Miguel González (Málaga, 1949) habita en esta zona apartada del jardín de la poesía española actual. Quedamente, sin hacerse notar, cultiva un verso hondo, sabio, clásico, en el que resuenan algunos de los grandes y más nuestros, desde San Juan de la Cruz a Juan Ramón y Antonio Machado, desde Unamuno a Oscar Wilde y Jorge Santayana.
En Visión de la piedad, el autor escribe su poesía con temas universales: los años y las noches; algunos nombres propios y aquel dolor tan nuestro; los fugaces abrazos, los adioses tan tristes; el campo, los jardines, los otoños; algunas primaveras, algunos paraísos. Y siempre, como fondo del cuadro, Dios y el silencio, el silencio de Dios y esa incierta soledad en el alma: “Una ciudad tras otra irás dejando / en tu peregrinar, y en todas ellas / una estela de ti, un breve aroma, / una dolida prenda, un dulce anhelo”.
Afirma Ignacio Gómez de Liaño en el prólogo que se puede descubrir un fondo dionisíaco y nocturno en la poesía de Juan Miguel González: “Ese lamento por la debilidad consustancial de los ojos, unido a la exaltación del dormitar como condición de una cierta forma de videncia, del poder de tener acceso al prodigio”.
(A propósito de VISIÓN DE LA PIEDAD de JUAN MIGUEL GONZÁLEZ.)
MANUEL SALINAS
S. Beckett.
La poesía última en España, desde la teorizada pérdida del “aura” de W. Benjamín, ha ido enseñando su verdadero rostro en defensa de los valores de la Contracultura, pero sin el misticismo de la Generación Beat. Valores que han terminado configurando la Sociedad de Consumo, que ya tiene no sólo una oferta de música “enlatada”, sino una máquina de picar poesía “Sea and Spar Between.”
Por otro lado, si todas las situaciones tienen su propio horizonte y todos los horizontes aspiran a ser ensanchados, la ampliaciónconstante del límite ha hecho que el arte y que la literatura de los últimos años del siglo XX sólo aspire a conquistar nuevos territorios: la originalidad, y algunas veces sólo ha hablado de nuevo formato, o soporte nuevo.
Mas el arte, la poesía, una y otra vez, se ha instalado en esa frontera que llamamos “la muerte del arte” y que ha hecho que se valore paradójicamente a los autores más por sus errores, o sus intenciones, o sus arrepentimientos, que por sus hallazgos mismos.
Así pues, durante estos últimos años el artista, el poeta moderno, instalado en la línea roja de esta linde, sólo practica, parafraseando a Thomas de Quincey, el suicidio como una bella arte, como un hecho estético.
Sin embargo, algunas voces han sabido encender una luz cierta dentro de aquel cenagoso páramo: la literatura, el arte, nunca estuvo en seguir el inconstante y azaroso sentido de los humores, el cambiante dédalo de lo diario con el que acaso se puede escribir una pancarta, o la página de un diario, sino en la literatura misma, porque como escribió Borges, “sólo perduran en el tiempo las cosas que no son del tiempo”.
Ahora recuerdo a Oscar Wilde, en “The Critic As Artist”, afirmando que “una pasión real sería su ruina. Lo que sucede en realidad es inútil para el arte. Toda la mala poesía brota de un sentimiento genuino. Ser natural es ser obvio y ser obvio es ser antiartístico”.
En este sentido, Juan Miguel González es un poeta modernísimo, que no posmoderno: una mezcla de santo laico que, desde lo más profundo del barro llegó a la luz, cuando aprendió que, más que la decadencia de los últimos días de la vida de Inmanuel Kant, lo que importaba era el pensamiento del filósofo de Königsberg en todo su esplendor [ ése es su “spirit de finessa”], y que, acaso otra vez, Borges tenía razón y, hay que estar más orgulloso de los libros que uno ha leído que de los que uno ha escrito o proyecta garabatear.
Por otro lado, Juan Miguel González es un poeta excéntrico que ha luchado denodadamente a lo largo de su vida por alcanzar su propio fracaso. Entre un exultante egocentrismo y una generosidad sin límites, su alma siempre trató de quemar el mundo con sus versos.
A ciegas, la fiesta de la palabra de su poesía ha ido creciendo en silencio hasta hallar esa voz profunda y verdadera que encontramos en este libro que titula: Visión de la piedad. Y que tiene un impagable prólogo de Ignacio Gómez de Liaño: no se puede decir más ni mejor, con sensibilidad, rigor y sabiduría.
Visión de la piedad parte de la máscara moderna, del “Personae”, de Pound, que ya había traído a nuestra tradición Pere Gimferrer en su libros “Muerte en Beverly Hills” y “Extraña fruta”. Aunque hay algún antecedente, como el “Soliloquio del farero” de Cernuda que le llegó de la mano de algún monólogo de Robert Browning. La máscara, después de los fuegos de artificio de la vanguardia, ha llegado hasta nosotros, para garantizar la eficacia del engaño literario, porque las diversas voces del poeta no están llenas de fantasmas, sino de espíritu, de alma.
Juan Miguel González rechaza del mundo moderno su marcada actitud iconoclasta, y en su espléndido libro defiende los valores de la Tradición literaria, valores que son las distintas voces del poeta, sus diversas máscaras, en un collage que recuerda la portada del disco “Sargent Pepper’s.”
En efecto, la máscara de la tradición es lo único que no envejece. Como Odiseo, es Nadie. Y nadie se ríe tras la careta. Una voz multiplicada es la literatura y es, parece decirnos el poeta malagueño, en general el arte.
En el panorama literario del momento, dominado por la eclosión de obras contraculturales, sus versos se alejan de esa tendencia dominante, recurriendo a la estrofa y al espíritu consagrado por la Tradición literaria: octavas, liras, sonetos…; unas veces tomando la voz del poeta del Cancionero, o la del poeta Barroco, o la del místico…; otras, el tono de Bécquer, o de Antonio Machado, o de Luis Cernuda…, etcétera, etcétera, etcétera. Su arte poética es la ocultación del yo detrás de unos modelos de perenne e inmaculada Belleza. Mas, su poesía no está amurallada a salvo de la ética, su poesía es una poesía moral que llega hasta nosotros desde la lejanía próxima de Unamuno.
Y a pesar de que el poeta, aquel niño del barrio de Carranque malagueño, lo aprendió todo en el dolor, Visión de la piedad está hecha de descarada alegría. Ya se sabe: hay que saber perdonar: hay que saber perdonarse. La voz del aedo que tintinea en sus versos es un espacio para la incesante celebración:
donde una vez los ángeles bebieron”.
Frente a la poesía que es conspiración contra la cultura y en algunos casos está hecha de eslóganes y de antivalores, frente a la poesía que rechaza o “suspende” al arte, porque piensa que es parte de la Cultura Burguesa, ya que parece ser que no contribuye de manera evidente a cambiar el mundo, Juanmi defiende abiertamente los valores del Mundo Clásico y de la Tradición literaria y rechaza tajantemente la actitud bárbara de “hunos” y otros, mostrándonos cómo no es el arte un vivo trasunto de la vida, sino que es la vida un vivo trasunto del arte. Sin duda, la ficción, la máscara en el escritor se apodera de la realidad y esa vida “literaria” es lo sagrado, como escribió María Zambrano.
En efecto, este poeta malagueño, lo dijimos antes, sólo es un incendiario que trata de quemar el mundo con sus versos, que nos enseñan el contrasentido de cómo lo más antiguo puede ser lo más moderno, y es lo único que no envejece. Y mientras que Ezra Pound aunaba la distancia de oriente y occidente, acarreando todo tipo de materiales, Juan Miguel González reúne las voces de todas las épocas literarias, diciéndonos que el mundo del arte todavía puede ser el mundo del Hombre, a pesar de esta época de titanes en la que vivimos, que conspira constantemente contra el arte.
En fin, cualquier libro tiene su lector-ideal: aquél al que el corazón se le hace vuelo y ama el libro línea a línea, ése que lo recorre página a página, repitiendo gozoso, como se paladea un buen vino, cada letra, cada palabra, cada frase, éste que disfruta del placer de su lectura, que dichosa, lo empapa hasta hacer de su pecho un nardo donde liben los ángeles, una alta rama donde aniden todos los pájaros.
Estoy seguro que esta Visión de la piedad, de la editorial Libros del Aire, no va a encontrar entre sus lectores a ése que, como una alumna mía, diga que no es partidario del “matrimonio para toda la vida”, porque según ella, ese tipo de matrimonio es cristiano y ella es atea. Pero, los demás, no se priven del placer de leer este raro libro y cómprenlo, háganse con él, disfruten de esa mirada indiferente a la vorágine del mundo y recuerden que quien sabe de dolor, o de silencio, todo lo sabe, gocen de la certeza de que diez años más tarde también el Guggenheim será una ruina romántica, léanlo, oigan la dorada voz de la Poesía, el incesante paisaje de la infancia, la gozosa fiebre del amor, compartan la soledad del camino que emprende, la verdad del fuego que anda buscando, no se lo pierdan, recomiéndenlo, aunque sólo sea porque este libro se queda al margen de las modas de lo efímero y de lo fugaz y su autor ya ha pagado el precio de su independencia.
No quisiera terminar estas líneas sin hablar de la generosidad y el atrevimiento de Fernando Sáenz, el editor de este libro que completa y agiganta la imagen de Juan Miguel González, quien no sólo es un poeta, para quien el mundo visible existe, -burlesco, satírico, vital,- ya que, frente a una poética de los gestos, los versos de este libro nos muestran que, detrás de la risa y del esplendor de su idioma, no está el vacío, pues Visión de la piedad audaz alza con su caramillo, para que no sea de cartón piedra el escenario, un rumor de pozo, una hondura de penas aquietadas en el altillo y un silencio: un amoroso y doloroso silencio, como la más noble emoción de que es capaz el hombre.
Sin duda que, para un poeta que tiene arraigada fe en la palabra, el silencio es una paradoja: “decir el silencio” es lo contrario de no decir nada, aunque sea para el artista un decir infinito y nunca resuelto. Y por otra parte, “decir el silencio” es afirmar que tras el dolor, que nos hace humanos, sólo se halla el dolor: no hay respuesta para la injusticia, ni para el sufrimiento, ni para la desigualdad. Sólo el Alba de La Piedad nos salvará, porque el arte es una bella profecía, y, como ha prometido el poeta, -y yo así lo creo ciegamente-, cuando llegue el Domingo de la Resurrección,
y habrá piedad y amor en las jarras de vino”.
* * * * * * * *
4/2011
Elegías de Bierville
Carles Riba
Edición bilingüe
Traducción y Prólogo
Marta López Vilar
ISBN (papel): 978-84-938154-7-9
Precio ejemplar en papel: 12,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 42,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
TEXTO DE CUBIERTA
Carles Riba (Barcelona, 1893-1959) es una de las figuras intelectuales más importantes del panorama peninsular del siglo XX. Poeta, traductor, profesor universitario y catedrático de griego, introdujo las nuevas corrientes literarias de la Europa del momento con sus lecturas y análisis de Hölderlin, Valéry, Rilke o Eliot. Eminente traductor de lenguas clásicas y modernas, le debemos traducciones magistrales de Homero, Plutarco, Sófocles, Hölderlin o Cavafis. El exilio en 1939 marcó para siempre su obra y su vida, a pesar de su regreso a España en 1943. Entre sus obras principales se encuentran: Tres suites (1937), Elegies de Bierville (primera edición en 1942), Del joc i del foc (1946) o Salvatge cor (1957).
La edición en 1942 de las Elegias de Bierville supuso el inicio de un nuevo rumbo en la poesía no sólo de Riba, sino también de toda la lírica catalana. En sus páginas se plasma el viaje de regreso a un alma que intenta recuperar todo lo perdido durante un exilio devastador. Así, estas Elegías de Bierville presentan al lector la desnudez de una voz estremecida ante la tragedia del éxodo, el encuentro con una Grecia recordada que el autor bellamente reconstruye como una patria de salvación y vida ante la desposesión y la muerte. Sin duda, una obra necesaria que plasma de manera magistral tanto el dolor por la tierra perdida, como el encuentro con la existencia de un hombre que sufre y se salva a través de su memoria.
Marta López Vilar (Madrid, 1978) es licenciada en Filología Hispánica (UCM). Como poeta, obtuvo el premio Blas de Otero con su libro De sombras y sombreros olvidados (Madrid, 2007), y en 2007 el "Premio Arte Joven de Poesía” de la Comunidad de Madrid con La palabra esperada (Madrid, 2008). Como traductora de literatura catalana ha publicado Dos viajes al más allá (Madrid, 2005) y traducciones de poesía catalana y griega contemporánea en revistas como Salamandria o Hache. Ultima su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid sobre el simbolismo y la mística en las Elegías de Bierville de Carles Riba.
RESEÑAS
http://encuentrosconlasletras.blogspot.com/2011/06/carles-riba-elegias-de-bierville.html
* * *
UNA ENTREVISTA CON MARTA LÓPEZ VILAR
* * * * * * * *
3/2011
Estela / Hojas de luna
Miguel Ángel Bernat

* * * * * * * *
ISBN (papel): 978-84-938154-5-5
Precio ejemplar en papel: 10,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 42,00 € (envío a España incluido)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
info@puvill.com
* * * * * * * *
TEXTO DE CUBIERTA
Miguel Ángel Bernat ha escrito varios libros de poesía: Informe de la carretera abandonada (1986), El refugio de las fieras (1987), El río (1991), Constelación (1994), En la tierra (1997), Almas distantes (1999), Padre e hijo (2000), En el viento (2003), La belleza del silencio (2008) y Petirrojos de los tiempos modernos (inédito). Ha traducido al poeta japonés Ryokan (1982); fragmentos de Ramana Maharshi (1969); Gary Snyder: poemas de La mente salvaje; y Moral laica de Robert Louis Stevenson. Su obra ha sido recogida en las antologías: Ocho poetas raros, conversaciones y poemas (1992), y Campo abierto, antología del poema en prosa en España (2005). Es también autor de varios cuentos, entre ellos: "El salmón que no quiso remontar el río", "Ferrocarril de montaña" y "La oración del árbol".
El presente volumen comprende dos obras: en primer lugar, Estela, un poema que nos acerca a nuestra esencia, y nos trasporta a una espiritualidad natural, anterior a toda religión, inherente a nuestro ser.
Y seguidamente, Hojas de luna: poemas de una mano leve, que apenas roza la página, y que nos ofrece un tiempo libre del tiempo; paz misteriosa. Envueltos en la luna de estos poemas, entramos en un espacio refrescante que somos nosotros y es cualquier lugar.
Reseña:
* * * * * * * *
2/2011
Ars Sacra
Ilia Galán
Contiene 2 CD's
Música: Josué Bonnín de Góngora
Voz: Rafael Taibo
ISBN (papel): 978-84-938154-1-7
Precio ejemplar en papel: 15,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
info@puvill.com
TEXTO DE CUBIERTA
“Este es un beso místico al mundo entero, porque amo la obra surgida del infinito Ser, ese Gran Arquitecto del universo (…). Libre de las cadenas de cada parte, de cada ser, me arrojo para abrazarlo Todo y sobre todo a la fuente de todo. Por eso esto es un cántico a la belleza, a la naturaleza y a Dios, a la vez. No es una negación del mundo, sino que, liberado de las ataduras de las minucias, constituye su máxima afirmación. Un ¡Sí! audaz y trágico allí donde tiene sentido cualquier discurso, donde todos acaban o comienzan.” Con estas encendidas palabras defIne su autor, Ilia Galán, este libro.
El músico Josué Bonnín de Góngora, ha compuesto a partir de los poemas de Ars Sacra una música que reinterpreta su espíritu, y Rafael Taibo, una figura cumbre de la expresión verbal, los recita, en diálogo con el piano.
Ilia Galán es titular de Estética y Teoría del Arte en la Universidad Carlos III de Madrid y profesor invitado en las universidades de Oxford, la Sorbona, New York Univeristy y Perugia. Entre sus libros, destacan las novelas: Tequila sin trabajo, 2000, Tiempos ariscos para un extranjero, 2001; y Todo, 2004; los poemarios: Tempestad, amanece, 1991, Arderá el hielo, 2002, Amanece, 2005, y Antología de Sol y edades, 2009.
Josué Bonnín de Góngora ha celebrado innumerables conciertos en salas, como el Auditorio Nacional, la sala Conde Duque, o el Centro Cultural de la Villa. En 2006 fue galardonado con el Premio Nacional Cultura Viva. Su música ha sido editada en Estados Unidos por las compañías Erica Classical Recording y Art of Sound Music.
Rafael Taibo ha intervenido como recitador en innumerables obras dramáticas y musicales, con las mejores orquestas y directores, en una actividad que continúa en la actualidad y una de cuyas últimas muestras fue su reciente intervención en “La canción de la tierra”, de Gustav Mahler, en el Auditorio Nacional de Música.
* * * * * * * *
1/2011
La puerta mágica
Miguel Veyrat
ISBN (papel): 978-84-938154-3-1
ISBN (eBook): 978-84-938154-4-8
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 15,00 €
Precio suscripción Jardín Cerrado 2011 (7 títulos): 42,00 € (envío a España incluido)
Precio (eBook): 5,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://bit.ly/hN3agi celesa@celesa.com
Distribuidor a Bibliotecas: Puvill Libros, c/ Estany, 13, nave D-1, 08038 Barcelona
Pedidos eBook: http://bit.ly/g3tYIA
TEXTO DE CUBIERTA
Una gran voz nítida y singular en el canon de la actual poesía española. Tal podría ser la forma más directa y clara de presentar a Miguel Veyrat (Valencia, 1938). Y una forma verdadera de definir quién es. El lector podrá comprobar que no es una apreciación gratuita en cuanto abra por cualquiera de sus páginas La puerta mágica, antología de sus últimos cuatro libros de poesía. La selección de los poemas y el prólogo son obra del crítico y catedrático universitario de Literatura Ángel Luis Prieto de Paula, quien califica al poeta como “hombre de insaciable sed intelectual y conmovedora cercanía afectiva a los otros hombres”.
Miguel Veyrat ha sido periodista de larga y reconocida carrera profesional y profesor universitario. Su abundante obra literaria abarca poesía, narrativa y ensayo. Se ha consagrado a la poesía con firme vocación y una dedicación admirable, con el fruto hasta el presente de los quince libros reseñados en la bio-bibliografía que la Biblioteca Virtual Cervantes dedica a su obra. La presente Antología comprende los libros publicados en la primera década del s. XXI: la trilogía La voz de los poetas (2002) que incluye "Mysterium", "La puerta mágica" y "El cielo vacío"; Babel bajo la luna (Trilogía de la incertidumbre) (2005); Instrucciones para amanecer (2007) y Razón del mirlo (2009). Un apéndice muestra también al lector varios poemas inéditos.
Para describir someramente la poesía de Miguel Veyrat recurrimos de nuevo a las palabras del prólogo: “En él se reflejan el estupor y el misterio, la fraternidad humana, el espanto y el éxtasis, que sobrevuelan por sobre la superficie de lo explicable a la luz pobre de la lógica discursiva”.
Por su parte, un día el poeta se refirió a sí mismo en su quehacer literario aludiendo a una cierta actividad mística “desde un vuelo ignorante de toda promesa de felicidad que no tenga lugar sobre los altares de la tierra y del mar, en sus acantilados, sus volcanes, sus cielos, ríos y glaciares”. Para añadir: “Mística de la incertidumbre, condenada a no hallar alivio al filo de llama alguna”.
solo sale et sole sile. Esta máxima alquímica encabeza la presente antología porque siempre me ha conmovido el parentesco entre el ejercicio espiritual del pensamiento poético y los procedimientos propios del Arte Magna, del mismo modo que Rimbaud decía creer en “todos los encantamientos”. La antigua inscripción figura en la Porta Magica de Villa Palombara, que, erigida sobre el Esquilino, fue hogar de un rosacruz, el marqués Massimigliano Palombara, cortesano de la reina Cristina de Suecia y establecido posteriormente en Roma en el año 1658.
Un cofrade y yerno suyo, emparentado por rama materna con el duque Alejandro Sforza ―que, en 1620, vendió la Villa a Odón Palombara por siete mil escudos―, Colin-Gondrand Veytrius, séptimo marqués de Montferrat, se encargó de reformar y decorar las paredes, zócalos, puertas y ventanas del palacete con variadas fórmulas, pinturas y esculturas, símbolos todos que constituían un auténtico tratado de Ciencia Hermética. Esa fue su obra de poeta y arquitecto convencido de que la voz de los artistas se nutre al considerar como sagrado el desorden de su espíritu, en el pensamiento primigenio anterior a los códigos establecidos por la razón discursiva ―y por consiguiente a la invención de los dioses y sus religiones―, mediante procedimientos personales y dolorosos; nacería, pues, la poesía, y con ella todo arte, del asombro ante un misterio que nos hace temblar, vuela por delante de la realidad y se expresa a través de una totalidad de ritmos articulados en sonidos, volúmenes, trazos o colores. Que dicen lo indecible. (J’écrivais des silences, des nuits, je notais l’inexprimable. Je fixais des vertiges.)
Pero a Montferrat también le gustaba reflexionar sobre la máxima que mandó grabar en el dintel de la puerta que daba entrada a la loggia de la biblioteca, enunciándola para sí según la costumbre muy medieval de alterar —ludus puerorum— la inalterable lengua latina, dándole distinto significado. Ahí estaban los tradicionales de “sala con la tierra y cállate con el sol”, o bien “cállate con la tierra, con la sal y el sol”, que de ambos modos la traducían algunos maestros del atanor. La sal desempeñaba un papel importante no solamente en el proceso alquímico del Opus, sino en las creencias gnósticas acerca de la formación de los colores. Se consideraba a la sal cual “luz coagulada” y “fundamento de toda corporeidad”. Según afirma Paracelso en De Natura Rerum (1526), de la sal ígnea (la Aurora, por ejemplo) nacen los colores del Arco Iris: “[...] y así como veis crepitar el fuego (en los diferentes colores) cuando se les añade una sal [...] así descompone el arco iris sus colores [...] recibidos de la fuerza del espíritu de la sal, que está en el elemento fuego”. Sol y sal hallarían, pues, insólita y fraterna identidad en la práctica personal de la alquimia del verbo. Sin embargo, él prefería introducir la monacal conseja “psale et sile”, o “canta y calla”, susurrando: cum solo psale et sole sile.
El viejo iniciado creía asimismo con Khunrath que la tierra y su dimensión central, la Piedra, eran ruah elohim, o espíritu de Dios ―o espíritu, en mejor acepción, de lo plural Otro, o completamente Otro―. Por mi parte creo que tanto la “piedra central”, arcano fundador del universo, como la “piedra filosofal” ―lapis armenus― ansiosamente buscada por generaciones enteras de alquimistas, no representan otra cosa que la conciencia, aquella que Descartes consideró “esencia del hombre”. Así que la máxima podría dar también: “con la tierra canta y con el sol calla” (o “cállate”); lo cual satisfaría la intensa vocación de poeta vivida por Montferrat sin escribir un solo verso en su vida, y heredada después por mí para darle su merecido cumplimiento operativo. Y si leyéramos “cum sol” en vez de “cum solo”, se invocaría con entusiasmo, en su más hondo sentido etimológico, al sol en ambos extremos de la frase: “como el sol salta y con el sol calla” (así me confirmó que resultaría posible traducirlo, uniéndose al juego en carta fechada en Saint-Gallen en 1999, mi amigo el poeta y latinista Jaime Siles). Pero cómo resistirse al vaivén fonético de la fórmula inicial: cum solo sale et sole sile; lo que rendiría sentidos tales como “con la tierra estremécete y con el sol guarda silencio”; o, por qué no, “con sólo la sal y el sol, guarda silencio”.
La Puerta Hermética ―verdadero códice de las operaciones para llevar a término la silenciosa trasmutación del hombre en luz, y con ella la ansiada transparencia, único camino hacia la libertad―, ya desmantelada la Villa que la contuvo para construir un motel, fue instalada en la primera mitad del siglo XX en la romana piazza Vittorio Emmanuele, donde permaneció largo tiempo. En sus montantes, entre otras inscripciones medio borradas por el maltrato y cubiertas por el verdín de la húmeda fiebre tiberina, aún pude leer yo con emoción hacia los años sesenta del pasado siglo: “[…] Quando in tua domo/ nigra corvi/ parturient albas columbas/ tunc vocaberis Qui scit/ comburere aqua/ et lavare igne/ facit de terra/ cœlum/ et de cœlo terram/ pretiosam. Si feceris volare/ terram super/ caput tuum/ Eius pennis/ aquas torrentum/ convertes in petram […]” (Cuando en tu morada los negros cuervos engendren blancas palomas, entonces te llamarás Aquel que puede quemar con agua, lavar con fuego. Si haces volar la tierra por encima de tu cabeza, sus alas trocarán en piedras las aguas de los torrentes...). Metáfora del Opus Nigrum, este antiquísimo texto ―incompleto― describe la fase de disolución y separación de la materia que precede a la consecución de la Gran Obra, y simboliza las pruebas supremas del espíritu en su proceso de liberación.
Los alquimistas siempre tuvieron presente que “el corazón de la luz es negro”. A la luz de las posteriores formulaciones derridianas estableciendo el vínculo entre metafísica y metáfora tomado en su momento inaugural ―la metáfora platónica del Sol, donde la luz ya se ha desdoblado y el Sol metafórico del conocimiento es tanto el Sol sensible cuanto el Sol ultrasensible, invisible―, cobraría más sentido una última versión de la frase que nos ocupa (en la versión “cum sol” y no “cum solo”): “como el sol aparente salta, y con el oscuro sol, calla”. Y si nos fuera permitido sustituir salta por gira, acaso podríamos llegar hasta el origen místico de los danzarines giróvagos, que tanta admiración despertaran en mi antepasado Colin-Gondrand cuando los descubrió merced a su pasión de viajero.
Posteriormente perdí el rastro de la puerta, y, por más que he seguido buscando por las calles de Roma, entre sus museos y los desechos de los patios de los anticuarios ―la letra de sus sabios consejos parece carecer de interés en la actualidad―, no he podido hallar sus restos físicos para completar las notas medio borradas en los cuadernillos que llené con amor en mis años mozos. En todo caso, lo que importa es que un día no muy lejano pude cruzar la huella de su misterioso vano, aún pintada como el sol en mi memoria, avanzando los tres pasos ―en triple latir de ala― que suenan ya poetizados en las páginas que siguen.
Mas antes de cerrar y entregar a la imprenta esta colección de poemas, he querido visitar en un pequeño cementerio perdido en las cumbres de los Alpes ―Alta Saboya, de donde procede la familia y el primer apellido de los Montferrat (Vetrus, como el cristal de hielo de los glaciares, en todo semejante a su limpia y transparente conciencia adelantada a su tiempo)― la tumba de Colin-Gondrand. Sus restos yacen, entre otros, a la vera de unos cuantos huesos renegridos que pertenecieron a un tatarabuelo suyo de quien heredó grimorios y afición al gay-saber. Aquel inocente frey Edmond Veyratius de Montdelans, mítico autor de la primera redacción de la Aurora Consurgens, fue ejecutado el 12 de mayo de 1310 ―bajo un cielo ya vacío por entonces― en la habitual hoguera del patio de Nôtre Dame de París. Fue víctima, al igual que sus hermanos, de la conjura urdida entre el papa Clemente y el rey capeto Felipe IV el Hermoso. Comprobé con emoción que todavía pueden leerse, bajo los siete nombres cincelados en la piedra, estos dos tercetos (Paradiso XXX, 124-129) compuestos más tarde en honor de aquellos sucesos por un familiar suyo en la cofradía de los Fedeli d’Amore:
Nel giallo della rosa sempiterna,
che si dilata ed ingrada e redole
odor di lode al sol che sempre verna
qual è colui che tace e dicer vole,
mi trasse Beatrice, e disse: Mira
quanto è’l convento delle bianche stole.
Reseñas en línea escogidas:
* * * * * * * *
5/2010
Cantos del Naumon
Rafael Argullol
ISBN (papel): 978-84-938154-2-4
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 12,00 €
Precio ejemplar en papel para suscriptores: 7,00 € (costes de envío a España incluidos)
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): info@puvill.com, celesa@celesa.com

TEXTO DE CUBIERTA
Rafael Argullol es, además de uno de los pensadores más conocidos de España, un fecundo novelista y poeta. Sus primeros libros de poesía: Disturbios del conocimiento, 1980, o Duelo en el valle de la muerte, 1986, muestran el gusto del autor por la tradición romántica y están escritos empleando un verso titánico, propio de un héroe que se enfrenta a la nada con arrojo y desdeña los derrumbes a los que conduce el fracaso de la existencia. El uso en estos primeros libros de vivas y poderosas metáforas, de claro trasfondo mítico, con la inmortalidad o un cosmos febril como horizonte, continuó en títulos como El afilador de cuchillos: un poema, 1999, o El poema de la serpiente, 2010. La obra poética de Rafael Argullol se levanta y se sostiene desde sus primeros libros, sólida y espléndida, quizá algo eclipsada por su monumental obra ensayística y narrativa.
Cantos del Naumon, última entrega poética de Rafael Argullol, es una colección de “poemas “ y “contrapoemas” escrita como representación para "marionetas cósmicas", espectáculo protagonizada por el grupo La Fura dels Baus y concebida a partir del peculiar escenario de su barco teatral, el Naumon. En los Cantos del Naumon las "marionetas cósmicas" son dos gigantes, Tamor y Dai, en los que se encarnan distintos avatares. Tamor es un personaje en errancia continua y que a través de una transformación permanente adquiere el aspecto de las distintas edades, razas y sexos. Está siempre en movimiento. Dai, en contrapunto, es un personaje invisible, que pasa desapercibido, o, a la inversa, tan visible que lo es "todo", como si formara parte de los cuatro elementos. Algunos poemas recogen la perspectiva de Tamor, otros la de Dai y otros acogen indistintamente la de ambos a la vez. Paralelamente a los poemas, Cantos del Naumon integra dieciséis "contrapoemas" pensados como un flujo textual o como un rumor de fondo que acompaña a las voces. La edición está ilustrada con 16 bocetos destinados a preparar la representación, dibujados por Carlos Padrissa, uno de los directores de La Fura dels Baus
* * * * * * * *
4/2010
Partir, digo
Luisa Futoransky
ISBN (papel): 978-84-937708-9-1
ISBN (eBook): 978-84-938154-0-0
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 10,00 €
Precio ejemplar en papel para suscriptores: 7,00 € (costes de envío a España incluidos)
Precio (eBook): 3,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://www.readontime.com/ROT/libros-del-aire/luisa-futoransky/partir-digo_9788493770891.html
Pedidos eBook: http://www.todoebook.com/PARTIR_-DIGO-LUISA-FUTORANSKY-LIBROS-DEL-AIRE-LibroEbook-9788493815400.html

TEXTO DE CUBIERTA
Luisa Futoransky pertenece a la nómina de los grandes escritores actuales de la Argentina y aun de toda Hispanoamérica. Y su libro Partir, digo (IV Premio Gules de Poesía 1982), obra bien representativa de sus inquietudes humanas y poéticas. La reeditamos casi treinta años después de su primera edición, en luminosa celebración de su palabra poética, dotada en cada verso de una fuerza y singularidad únicas. Recorrer las páginas del libro supone una honda experiencia de geografía física y espiritual. Pronto descubrirá el lector que los caminos están pero la huella ocurre.
«Partir al corazón de los lugares –escribe la profesora Sarli E. Mercado en su amplio y documentado prólogo– es una de las consignas que suscita el proyecto poético de Luisa Futoransky, cuya vida ha sido marcada por experiencias concretas de destierros, diásporas, viajes, peregrinajes y exilio». Y sobre este libro: «Los poemas que organizan Partir, digo son el producto de sus primeros diez años fuera de la Argentina, años de destierro y extranjería pero también de viajes, de grandes distancias recorridas por múltiples geografías (Jerusalén, Bali, Roma, Atenas, Tokio, Pekín, Hiroshima)».
De la amplia obra poética de Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939) destacan libros como Trago Fuerte (1963), El corazón de los lugares (1964), Babel, Babel (1968), Lo regado por lo seco (1972), En nombre de los vientos (1976), El diván de la puerta dorada (1984), La sanguina (1987), La parca, enfrente (1995), Cortezas y fulgores (1997), París, desvelos y quebrantos (2000), Estuarios (2001), Prender de gajo (2006), Inclinaciones (2006), Seqüana Barrosa (2007). También ha prestado atención a la novela, con obras como Son cuentos chinos (1983), De Pe a Pa (1986), Urracas (1992) y El Formosa (2009). Finalmente, los libros de ensayo: Pelos (1990), Lunas de miel (1996) y Crónicas de supersticiones urbanas, inédito.
Sarli E. Mercado, autora del prólogo, es doctora en Literatura Hispanoamericana por la Boston University; profesora de literatura y cultura en el Departamento de Español y Portugués de la University of Wisconsin-Madison, y autora de Cartografías del destierro. En torno a la poesía de Juan Gelman y Luisa Futoransky (2008).
* * * * * *
* *
3/2010Naipes marcados
Marcos-Ricardo Barnatán
ISBN (papel): 978-84-937708-3-9
ISBN (eBook): 978-84-937708-5-3
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 12,00 €
Precio ejemplar en papel para suscriptores: 7,00 € (costes de envío a España incluidos)
Precio (eBook): 3,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://www.readontime.com/ROT/libros-del-aire/marcos-ricardo-barnatan/naipes-marcados_9788493770839.html
Pedidos eBook: http://www.todoebook.com/NAIPES-MARCADOS-MARCOS-RICARDO-BARNATAN-LIBROS-DEL-AIRE-LibroEbook-9788493770853.html

TEXTO DE CUBIERTA
Este libro singular recupera a un poeta de indudable altura y calidad, que propone, como otras veces a lo largo de su trayectoria literaria, una mirada nueva al quehacer poético, a la materia de la poesía y a la forma misma de su expresión. El propio Marcos-Ricardo Barnatán, explica así en el “Epílogo” a esta edición la génesis de este original libro:
“Las primeras anotaciones están extraídas de mis agendas de la década de los ochenta, recuperadas por diferentes razones. Unas eran pequeños fragmentos de mi autobiografía, otras notas de lectura, frases oídas o pequeños poemas que se parecían a un aforismo sin serlo.
Poco a poco fue creciendo un libro singular, diferente a todos los míos y quizá distinto a la manera acostumbrada de hacer poesía”.
Naipes marcados es un libro fragmentario, en el que el poeta asume la fusión y ruptura de los géneros literarios, esta vez desde el tronco mismo de la poesía. Antes lo había hecho en la novela -El laberinto de Sión, (1971), Diano (1982), Con la frente marchita (1989), y muy especialmente en Gor (1973)- o en la reflexión autobiográfica –Dos mil y unas noches (2003)-, que desde la perspectiva abierta por Naipes marcados, adquieren nuevas significaciones. Algo que también sucederá con sus poemas anteriores, reunidos en El oráculo invocado (1984), El libro de David Jerusalén (1992), Consulado general (2001) y El techo del Templo (2003).
Marcos-Ricardo Barnatán nació en Buenos Aires en 1946, y vive en Madrid, donde ha publicado toda su obra, desde 1965. Sus relatos han sido recogidos en La República de Mónaco (2000). Entre sus ensayos destacan La Kábala (1974) y Borges, biografía total
EPÍLOGO DE ESTA EDICIÓN
Las primeras anotaciones de este libro están extraídas de mis agendas de la década de los ochenta, recuperadas por diferentes razones. Unas eran pequeños fragmentos de mi autobiografía, otras notas de lectura, frases oídas o pequeños poemas que se parecían a un aforismo sin serlo.
Poco a poco fue creciendo un libro singular, diferente a todos los míos y quizá distinto a la manera de hacer poesía acostumbrada, el libro lo titulé El techo del Templo, y una de sus versiones se publicó en la ciudad argentina de Córdoba en el año 2003 gracias a la hospitalidad de Juan Carlos Maldonado, director de Alción Editores.
Ese pequeño volumen no se distribuyó en España, salvo los ejemplares que hice llegar a algunos amigos, pero tuvo su continuación después en un cuaderno que titulé “Naipes marcados”. Bajo ese nombre se publican aquí los dos.
La experiencia parece surgir de la investigación de lo desconocido hasta que se nos torna familiar, la primera regla del juego que nos recomendó Desmond Morris en su The Naked Ape, y es una forma de expresar nuestra reacción ante la vida. No sé si en el futuro volveré a esta fórmula bizarra, pero en ella han cristalizado estas pulsiones poéticas, y en ellas me reconozco.
M.R.B.
Madrid, Abril de 2010.
TEXTO DE IGNACIO GÓMEZ DE LIAÑO PARA LA PRESENTACIÓN DE NAIPES MARCADOS
Naipes marcados, de Marcos R. Barnatán
Naipes marcados es un libro hecho de reflexiones sobre el mundo y la vida que reviste un carácter notablemente ascético. Es, si se puede decir así, la filosofía moral destilada por un poeta que ha acumulado años, libros y experiencias. Se trata de un moralismo muy peculiar, ya que, tomándole la palabra a Pasolini, Marcos Barnatán, consciente de las limitaciones del moralista, estampa en su libro esta máxima cautelosa: «Los moralistas siempre están mal informados». No parece que sea ese su caso, seguramente porque es el poeta que hay en el autor quien suple la falta de información del moralista. A veces, las reflexiones surgen sin rodeos, o sea, sin autores interpuestos; otras, proceden de lecturas inspiradoras; hay también casos en los que el autor transcribe una frase aguda, a menudo taladrante, que ha leído en un libro o que ha oído a un autor, y se ha sentido impresionado y acierta a transmitirnos la impresión. La composición de Naipes marcados en forma de collage es, por otro lado, muy propia de los libros de naturaleza religiosa o moral, como se ve en el caso del misal romano, que es todo él un inmenso collage o mosaico de textos diversos, en los que lo importante es el mensaje que se quiere hacer llegar al lector, no una simple cuestión de procedencias y autorías, que Marcos Barnatán, por otro lado, nunca omite.
Naipes marcados es, según la impresión global que me ha dejado su lectura, una especie de vademécum poético para llevar adelante la vida o, tal vez mejor, para prepararse a morir, ya que el tema de la muerte y el del tiempo son algunos de los temas principales del libro. En el caso de Marcos Barnatán lo leído, que tanta parte tiene en Naipes marcados, forma parte de lo vivido, incluso de lo intensamente vivido. Desde que lo recuerdo, cuando ambos teníamos dieciocho años —él recién llegado a Madrid de su natal Buenos Aires—, Marcos siempre ha sido un lector, un hombre de infinitas lecturas, un rebuscador de libros, además de autor de libros numerosos e inspirados de poesía, novela y ensayo. Y esa pasión por la lectura es la misma que desde muy joven puso en escuchar a cuantos dedican su vida a escribir. Pues Marcos no ha querido nunca leer sólo de los libros, sino leer directamente a y de los autores de los libros, lo que puede explicar una sensación que a menudo he tenido conversando con él. He sentido que me miraba como si en vez de mirarme me estuviera leyendo. Su mirada no era tanto una mirada escrutadora o examinadora como lectora. Su forma de mirar era una forma de leer. Pero no se debe confundir esta pasión por la lectura con la simple erudición. Marcos siempre ha estado muy lejos de querer ser un erudito. En realidad, aprecia tan escasamente la erudición que, en Naipes marcados, dice de ella que es el «polvillo que cae de un libro a un cráneo vacío». La erudición de Marcos es de otra clase. Tiene un carácter moral y existencial, se dirige al conocimiento de la vida y de la muerte. No es erudición, sino sabiduría o la vía que lleva a la sabiduría.
Si en Naipes marcados se ven aquí y allá citas de libros y de autores que hablan delante del propio Marcos, ese carácter desprendido o de collage del libro es sólo un instrumento para lo esencial: el intento por desplegar ante el lector las claves de la sabiduría o las que el poeta estima que lo son para llevar adelante la vida. Se trata, cómo no, de una visión pesimista de la vida. Bien lo revela la comprobación terrible de que «sólo la desgracia puede ser disfrutada en plenitud», según la estampa Marcos en su libro, o como lo sugiere la frase, leída en D’Annunzio, que Marcos se apropia legítimamente y que dice: «No conozco peor epíteto para un hombre que llamarle feliz». Lo que, sin embargo, no impide que el autor haga más adelante estas aclaraciones: «Un hombre dichoso es algo más que un hombre alegre y aún mucho más que un hombre feliz». Hasta tal punto el dolor de vivir se apodera de la existencia que, como observa Marcos en otra parte, «cuando el dolor tiraniza el cuerpo nada existe más allá del dolor». En efecto, el dolor es el gran tirano de la existencia.
La visión que Marcos Barnatán nos ofrece de la condición humana está hecha con «la mirada retrospectiva del cangrejo», para emplear palabras que Marcos entrevé en Bierce. Está amasada con una melancolía íntimamente ligada a la condición temporal del hombre, a partir de la comprobación o axioma existencial de que el tiempo es «eso que irremediablemente pierdes». De ahí que Marcos considere una prueba de lucidez «ver el presente como una catástrofe permanente». Esta visión del tiempo y del presente se complementa con la que nos hace contemplar el pasado como si fuera «un país extranjero». Cómo iba a ser de otro modo, si Marcos Barnatán nos advierte que nunca podemos llegar a «ser amos de nuestro propio tiempo». Esta incapacidad humana de ser dueños del propio tiempo le conduce a hacer un descubrimiento muy particular cuando concibe el calendario a partir de esta observación: «Ruskin tenía sobre su mesa de trabajo una piedra sobre la que estaba escrita la palabra: “Hoy”». ¿Qué es entonces para nuestro autor la esencia de una biografía, de la historia del individuo? Escuchémosle: «Hay un comienzo que está borrado y un después que te empeñas en reconstruir. Sabes que todo está muerto y sin embargo no dejas de mirarte en las borrosas aguas del pasado». El hombre, el poeta sobre todo, vive en esa contradicción: la de sentir que todo está muerto, si se compara con la vida que late en sus anhelos, y la de poder sin embargo contemplarse en las aguas del pasado, una aguas calificadas certeramente de borrosas, aguas que tanta inspiración proporcionaron a Marcel Proust y a Murasaki Shikibu. A partir de estas premisas, nada tiene de raro que el autor vea el mundo «como una sociedad limitada de la que somos todos miembros de número. Sociedad limitada por la rutinaria muerte, claro».
Como el tiempo, la muerte también aparece a menudo en Naipes marcados en el centro de la reflexión poética. Marcos la ve, en alguna ocasión, a través del tarot; el tarot, que en un tiempo fue una gran pasión poética de Marcos y que explica tal vez el título del presente libro. La frase a la que aludo dice: «La vidente nos mostró la carta más temida: La Muerte. “Nos espera a todos”, dijo». Naipes marcados es un tarot de esa especie, un tarot en el que la vidente de este nuevo Delfos sentencioso y enigmático destaca el naipe que marca el final de toda partida.
Marcos no ignora ciertas muertes, ciertas especiales aboliciones del tiempo, marcadas ominosamente por la Historia, por lo peor de la Historia, como cuando dice, según una frase leída en Max Ernst, que para los llevados a los campos de exterminio y para los desaparecidos por causas políticas «el tiempo existe en estado de abolición». Y se permite consideraciones como ésta que se titula «Aniversario»: «Si Ana Frank hubiera podido festejar hoy su 75 cumpleaños, seguramente serían apenas unos pocos los que conocieran su nombre». Que la muerte, un cierto género de muerte, pueda ser causa de notoriedad, del esplendor que otorga la notoriedad, pone la muerte bajo otra luz que el autor no rehúye, a pesar de que se trata de una especie de luz negra, terrible.
A veces Marcos Barnatán hace, de forma elíptica e indirecta, una reflexión política, generalmente inesperada y luminosa, como cuando dice que «la cartografía es la madre de todas las guerras», o como cuando, a vueltas con la memoria, añade que «Susan Sontag se permitió recordarles a los alemanes del 2003 que su país no podrá ser nunca un país normal, y se felicitó de que esa anormalidad se mantuviera viva en la memoria colectiva». No a los alemanes del 2003, sino a los españoles del 2008, les recordé en un libro aparecido ese año (Recuperar la democracia) hasta qué punto la política alemana y en particular el pensamiento político alemán, al engendrar el materialismo dialéctico y poner las bases a los nacionalismos étnicos afincados en la tierra y la sangre, había sido a causa de la aniquilación de la civilización y la cultura europea que se observa desde finales del siglo XIX al primer tercio del XX, sin que pueda decirse que el proceso haya terminado. Lo mismo, sólo que de forma historiográficamente más detallada, acabo de leer en las primeras páginas del último libro de Stanley Payne que trata de Por qué la República perdió la guerra civil.
Como poeta a la vez que como contemplador de la Historia, Marcos a veces establece sugestivas ecuaciones, como la de Cagliostro y Rasputín, o la de Bin Laden y aquel Eróstrato que incendió el templo de Artemisa el mismo año en que nació Alejandro Magno. De la idea que el autor se ha formado de la condición temporal del hombre se deduce que el aprendizaje esencial para la vida que podemos hacer, se compendia, como querían los estoicos y los ascetas, en esta frase: «Pierde el miedo a la muerte: entonces serás libre». La vida y la muerte son aprendizajes que van unidos. Lo que remite, de alguna forma, a una frase leída por Marcos Barnatán en Henri Michaux, donde se destaca «el valor que se necesita para ser nada y nada más que nada».
Como consecuencia del interés por indagar la condición temporal del hombre está el interés del poeta por cortejar a la memoria y, también, por saber qué se debe entender por Dios. En «Tautologismos» se hace una extraña exaltación de la memoria y se llega a proclamar que «la memoria no es lo que recordamos en la memoria». Esa exaltación a veces se le ofrece al autor en la forma, menos tautológica, de un «proyecto para el invierno» como es el de «ordenar las fotos y hacer álbumes». O en la forma de «el alma que canta», como cuando escribe: «La música está siempre presente en toda evocación de la ciudad de mi infancia. Quizá mi verdadera patria». O en la de un sueño que muestra al poeta una escena del pasado con una fecha precisa, o en la evocación de los rojos divanes de un Café que parecen invitar a la eternidad, a una eternidad ilusoria. O en una reflexión tecnológico-filosófica, como cuando Marcos observa que la tablilla de cera que Aristóteles puso en el alma para representar la memoria se ha transformado en el disco duro que sirve para custodiar la incierta memoria del hombre. Esta alusión cibernética se filtra también en otro momento, en el que el autor dice ver la expresión «I love you» como un raro virus cibernético que acaba devorando todo lo que uno tiene almacenado en el disco duro de la vida.
A veces, como ya he anticipado, el tiempo coloca al poeta, al vate diríamos más bien, frente a Dios. El autor dice haber oído a Bioy Casares que «Dios es un monosílabo que arregla todas las cosas». No obstante, define la conversión en términos más misteriosos: «Renunció al tetragama para adoptar el trigrama. ¿Se empobreció algo más que en una letra?» El momento teológico crucial del libro es cuando el autor se pregunta con Canetti: «¿Y si Dios, avergonzado de la muerte, se hubiera retirado de la Creación?». De aquí al Dios de los gnósticos sólo hay un paso. Pero Marcos se libera de la angustia teológica o cree liberarse de ella al enarbolar como hallazgo la idea de encontrarse «con un Dios tan magnánimo que le permitía rezar sin exigirle creer». Que importa al poeta la cuestión de Dios y de la fe se ve en este otro fragmento, que dice: «Los poetas ya no creemos en los dioses y en los héroes. Por eso ya no cantamos». Pero Marcos resuelve el grave problema del estímulo poético con el recurso al aburrimiento, pues algo así deduzco de la frase leída en Bergamín que Marcos estampa en sus Naipes marcados: «El aburrimiento de las ostras produce perlas». ¿No es el aburrimiento, como pretendía Goethe en un epigrama veneciano, el padre de las Musas? Pero Marcos, de nuevo cauteloso y pesimista, añade, parafraseando a J. C. LL.: «El aburrimiento de las parejas produce adulterio».
Todavía podríamos mencionar otros temas que baraja el autor en Naipes marcados, como puede ser el sentido elitista que demuestra al tratar de los valores de la cultura y, en particular, de los valores literarios, cuando dice, de forma conscientemente incorrecta, que «la democracia casi siempre concede el triunfo al mal gusto» y que el público «cuando admira, envilece». Y aún podríamos demorarnos en otras apreciaciones de naturaleza literaria, como cuando pone de ejemplo de «cleptómana» a alguien que «no podía dejar de apropiarse de todas las metáforas que admiraba». Pero yo, para terminar, me quedo en esa mezcla de ficción y realidad que es la vida del hombre y tal vez también su muerte, y que, en Naipes marcados, Marcos Barnatán acaricia al revelarnos el gran secreto de que el cuadro de La Gioconda que admiran tantos y tantos japoneses en el Museo del Louvre no es sino una copia del que una sala del Museo del Prado guarda en permanente soledad. Como aquel pirómano que «quemó su cama para que el fuego borrara implacable todos sus sueños», Marcos Barnatán con sus Naipes marcados ha querido quemar las naves de la poesía para, al fin, poder navegar a cuerpo descubierto.
Ignacio Gómez de Liaño
Ateneo de Madrid, 18 de junio de 2010
TEXTO DE MARIO CRESPO SOBRE MRB PUBLICADO EN ALERTA DE SANTANDER
Noticia de Marcos-Ricardo Barnatán
He venido hoy a esta columna, paciente lector, para dar noticia del escritor y crítico Marcos-Ricardo Barnatán (Buenos Aires, 1946), y lo haré a través de varias de sus obras, las que mejor conozco y tengo a mi disposición. A veces visitan este rincón de ALERTA personas a las que no haría falta presentar de ninguna manera porque han sido y son nombres propios de nuestra historia cultural, como es este caso concreto. Algún día, digo, valoraremos la trascendencia que ha alcanzado una Rosa Pereda, por ejemplo, su mujer, en el panorama literario y periodístico español y que resulta de lo más interesante que Santander ha dado a la última literatura. En la estafeta de las letras, en este boulevard de sueños marginales y rotos, es obligado el reconocimiento a los “novísimos” cuya obra abrió senderos inspiradores, máxime en estos tiempos de tanta petulancia provinciana. Leo en el magnífico catálogo de la colección Adonais de la biblioteca de Gerardo Diego publicado por la Fundación del poeta santanderino que Barnatán fue accésit de este premio que tantas sorpresas ha dado a la literatura española, con su libro “Los pasos perdidos”. Fue en 1967, cuando el joven poeta porteño llevaba dos años asentado en Madrid. Las noticias poéticas rondan por los anales y los ensayos y sus pies de página sin que a menudo percibamos las pulsiones humanas que laten detrás de los datos, que hablan de voces y proyectos y realidades literarias que conforman el trayecto vital de las letras hispanas del último medio siglo. En este trayecto Marcos-Ricardo Barnatán es protagonista desde aquellos años de tertulia en el Gijón, conocimiento de Gerardo Diego y Juan Larrea y participación en los cambios de una España que habría de despertar a la democracia. Ahí estaba el joven Barnatán cobrando deudas intelectuales con su propio tiempo, compartido a lo largo de una geografía que cruzaba el mundo con su delicada herencia sefardita. Su primera novela fue El laberinto de Sión (1971), a la que siguieron Diano (1982) y Con la frente marchita (1989). La hermosamente inclasificable Gor (1973) pertenece, a mi juicio, al grupo de las mejores creaciones de la prosa castellana de las últimas décadas, tan atractiva y profunda es su forma, tan sugestivo su desarrollo. Tiene Barnatán una particular concepción literaria (o, mejor, particulares concepciones literarias) en las que la frontera entre la poesía y la narrativa se difuminan en el espacio de esa verdadera creación que no se imposta pero que se regenera en una cómplice correlación con el lector y en cultísimas referencias a otros autores que solemos olvidar. Sus cuentos reunidos en La República de Mónaco (Seix Barral, 2000) suponen una mirada renovada a Pessoa, Nabokov, Eliade o Borges. Escribir sobre Marcos-Ricardo es traer a colación de inmediato el nombre del inigualable autor de El Aleph, con quien tuvo una relación muy cercana (véase por ejemplo su ensayo Borges, biografía total) que recordó hace una década en una entrevista que publicó Espéculo, de la Universidad Complutense: “Le tenía mucho respeto y a su lado yo resultaba un tímido incurable. Hasta que un día me decidí, le llamé por teléfono y me dediqué a conversar con él, en su casa. Desde entonces comenzamos a vernos en su casa de Buenos Aires, en España, donde pudiéramos. Esa posibilidad se convirtió en una rutina que duró hasta el día de su muerte”. Experto en las vanguardias de principios de siglo y uno de los más agudos críticos de arte (así le considera, entre otros, Jesús-Pedro Lorente), ha creado un mundo propio que se alimenta a su vez de los mundos propios de muchos otros pensadores, en una constante lección de cultura, conocimiento histórico y cosmopolitismo.
El próximo jueves 19 en la librería Gil, Marcos-Ricardo Barnatán va a presentar su último libro de poesía, Naipes marcados, que publica Libros del Aire en su colección “Jardín cerrado”. Una muy feliz noticia que devuelve a la pequeña actualidad literaria de este pueblín costeño que es Santander a un autor reflexivo e innovador, cuya voz es aquí casi oracular y sentenciosa, categórica pero sugerente, inteligente y crepuscular, “jamás real pero siempre verdadera”. Los poemas de Barnatán nacen de las anotaciones que proporciona la vida propia, para tejer un mundo particular y en buena medida inexplicable, aunque el espejismo de una explicación alumbre el camino poético. Y acabo ya, intentando llevar a efecto una de las anotaciones de su libro, “hay que saber irse, no sólo hay que saber llegar”. Novísimas felicidades, compadre.
Mario Crespo López
* * * * * *
* *
2/2010
Carro de noche. Poesía 1972-2005
Ignacio Gómez de Liaño
ISBN (papel): 978-84-937708-1-5
ISBN (eBook): 978-84-937708-4-6
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 13,00 €
Precio ejemplar en papel para suscriptores: 7,00 € (costes de envío a España incluidos)
Precio (eBook): 3,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://www.readontime.com/ROT/libros-del-aire/ignacio-gomez-de-liano/carro-de-noche_9788493770815.html
Pedidos (eBooK): http://www.todoebook.com/CARRO-DE-NOCHE-IGNACIO-GOMEZ-DE-LIANO-LIBROS-DEL-AIRE-LibroEbook-9788493770877.html
NOTA EDITORIAL
Los poemas recogidos en esta edición proceden de las siguientes publicaciones, ordenadas según su año de aparición.
Nauta y estela. Entregas de la Ventura, Madrid, 1980. Segunda edición, Hiperión, Madrid, 1981.
Regreso del abismo, con grabados iluminados a mano de Carlos Forns Barda. Galería Estampa, Madrid, 1980 (edición limitada). Este poema se recoge en la edición de Hiperión de Nauta y estela.
A la pintura, catálogo de la exposición de Sigfrido Martín Begué. Galería Rayuela, Madrid, 1983.
Jardines, con cinco serigrafías de Guillermo Pérez Villalta. Ediciones de la Galería Sen, Madrid, 1984 (edición limitada).
La caza de Acteón. Diputación de Santander, Santander, 1984.
“Amanece con niebla…”, en Memoria, con un texto de Ubaldo Giacomucci e ilustraciones originales de Alfonso Filieri, Ricardo Naise, Nelio Sonego y Jordi,Vallès. artein, Roma, 1986 (edición limitada).
"El mar," en a granel. Escritos para pasar la palabra, nº 1, Madrid, noviembre 1986.
"La dama del lago", en Revista de Occidente, nº 73, junio 1987.
cuadrados, con serigrafías de Julián Gil, Madrid, 1992 (edición limitada).
Domus Aurea, con grabados de Vargas. Ediciones Arte y Naturaleza, Madrid, 1999 (edición limitada).
"(Corriente)s", en el catálogo El mar de la China, exposición de Alfonso Albacete. Galería Egam, Madrid, 2005.
“Miente, insulta…”, en viTARTE. Revista cuatrimestral de humanidades, agosto de 2005. Donostia, 2005.
Los poemas que aparecen en esta edición no recogidos en estas publicaciones son inéditos. Se indican las fechas de creación cuando se conocen.
PRÓLOGO A ESTA EDICIÓN
La mayoría de los poemas recogidos en este libro fueron escritos en el espacio de unos quince años, entre mediados de los años setenta y comienzos de los noventa. De los escritos con anterioridad no incluyo aquí casi ninguno. Pues si los más tempranos, alumbrados en la adolescencia, no sirven más que para saber quiénes eran los poetas que más me influían entonces, los que les siguieron, en los tiempos de la Universidad, muestran, sobre todo, las vías de des-construcción y re-construcción que seguí a fin de llegar algún día a levantar mi propia morada poética. Además, no poca de la poesía que hice en los años que van de 1965 a 1974 discurría por esos caminos de la vanguardia que se llamaron poesía concreta o experimental y que, en mi caso, derivaron hacia la poesía de acción y pública a través de poemas que tenían en las calles, plazas y cielos de la ciudad la página que les servía de soporte, o se plasmaban en objetos, a menudo enviados por correo, y en acciones que trataban de enseñar a vivir de otra manera. Nada de eso figura en este libro, como tampoco los excursos poéticos que se dejan ver con frecuencia en los primeros años de mi diario, iniciado a comienzos de 1972, ya que, fuera de su contexto, pierden —me parece— una buena parte de su razón de ser poético-existencial. Entre 1972 y 1974 escribí numerosos poemas, generalmente breves y conceptuosos, como parte de un experimento poético emprendido en la Ibiza del verano de 1972. Algunos aparecieron en revistas de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, y se destacan, de forma más completa, en dos novelas, Musapol (Seix Barral, 1999) y Extravíos (Siruela, 2007); concretamente, en «Las Salas de Salas» que sirven de apéndice a la primera, y en las dos primeras partes de la segunda que, protagonizadas por un poeta llamado Celso, se titulan «Búsquedas en ambos hemisferios» y «Experimentos en el Extremo Oriente». Descartados esos textos y con las salvedades que acabo de hacer, el presente volumen abarca prácticamente toda la poesía que he escrito en mi vida o, al menos, la que he estimado digna de publicación. En términos cuantitativos, la primera mitad vio la luz en 1982 con el título de Nauta y estela (Hiperión), mientras que la segunda se compone de poemas, ya inéditos ya publicados en forma de folleto, libro de arte, catálogo o revista. Entre los títulos de las siete partes en que he dividido este libro unos —Nauta y estela, La caza de Acteón, Domus Aurea y cuadrados— corresponden a títulos ya existentes, otros —A la vista del agua y Poemas desplazados— reúnen poemas según un criterio temático en el primer caso, y combinando algunos de los más antiguos con algunos de los más recientes, en el segundo. El título de Carro de noche pertenece originalmente a un libro que quedó en proyecto a mediados de los años ochenta. A los poemas que albergaba he añadido otros que, por tono, tema e incluso época, se ajustan bien a aquel proyecto. Ignoro las razones por las que he dado ese nombre al conjunto. Ahora, cuando sobrevuelo el territorio y observo este nocturno vehículo, me doy cuenta de que mi pasión poética sólo dio fruto en unos pocos años de mi vida, cuando la efervescencia de la imaginación iba a la par que el ímpetu de los afectos y la disponibilidad del espíritu. El día en que noté que para escribir un poema debía forzar la máquina, y, sobre todo, cuando advertí que empezaba a repetirme, dejé de cultivar ese género literario —el género tal vez de los géneros— aunque no perdí, ni he perdido, la esperanza de volver a hacerlo algún día.
Ignacio Gómez de Liaño
18 de noviembre de 2009
* * * * * *
* *1/2010
Vuelo 294 y otros poemas
Víctor Manuel Mendiola
Introducción de: Diego Valverde Villena
ISBN (papel): 978-84-937708-0-8
ISBN (eBook): 978-84-937708-2-2
Precio ejemplar en papel. Ejemplar suelto: 8,00 €
Precio ejemplar en papel para suscriptores: 7,00 € (costes de envío a España incluidos)
Precio (eBook): 3,00 €
Pedidos nacionales (papel): fsaenz@librosdelaire.com
Pedidos internacionales (papel): http://www.readontime.com/ROT/libros-del-aire/victor-manuel-mendiola/vuelo-294_9788493770808.html
Pedidos (eBooK): http://www.todoebook.com/VUELO-294-VICTOR-MANUEL-MENDIOLA-LIBROS-DEL-AIRE-ebook-9788493770822.html

Este libro recoge por primera vez en España la poesía más representativa de Víctor Manuel Mendiola (México, 1954), editada en sus libros Nubes, El ojo, Vuelo 294, Las 12:00 en Malinalco, Papel revolución y La novia del cuerpo. Por el conjunto de su obra, publicada en México con el título general Tan oro y ogro, el autor recibió en Nueva York el Premio Latino de Literatura 2005.
Víctor Manuel Mendiola es conocido entre nosotros como antólogo en las obras Tigre la sed: antología de poesía mexicana contemporánera (1950-2005) y La mitad del cuerpo sonríe: antología de poesía peruana contemporánea. Ha publicado en México tres libros de ensayo sobre poesía hispanoamericana (Sin cera, Breves ensayos largos y Xavier Villaurrutia: la comedia de la admiración) así como las selecciones de poesía mexicana Poesía en segundos y Sol de mi antojo.
El lector percibirá en la poesía de Víctor Manuel Mendiola su preocupación por volver a determinados valores que muchas veces han sido considerados anacrónicos u obsoletos, como la recuperación de la forma y los sentidos intelectual y metafísico. Todo ello con gran rigor y modernidad en la expresión. Hay en muchos de sus poemas un claro intento por atrapar el aspecto esencial de las cosas. En su acusada preocupación formal conviven original y creativamente la expresión al modo clásico con una escritura claramente vanguardista.
«Quizá creas que lo ves a diario –escribe Diego Valverde Villena en la Introducción–, quizá creas que vives en él. Pero ahora el mundo se te aparecerá tal como nunca lo has visto, porque te lo muestra la mirada creadora de Víctor Manuel Mendiola. Quizá creías conocer el mundo, el amor. Ahora verás que eran distintos. Pasa la página mientras “te precipitas/ en lo desconocido”».
COMENTARIOS
JAVIER LOSTALÉ
La lectura de VUELO 294, de Víctor Manuel Mendiola, ha sido una revelación. Como dice en la introducción Diego Valverde "te precipitas/en lo desconocido". Una fuerza cósmica recorre todo el libro, y esa fuerza cósmica es el amor. Naturaleza, cuerpo, espíritu, todo se interrelaciona en una poesía en la que -como también señala Diego- "conviven clasicismo y vanguardismo". No es hora de hacer un análisis detenido de este poemario, pero sí de mostrar la necesidad de su lectura. Buen modo de comenzar la colección JARDÍN CERRADO, de LIBROS DEL AIRE, que continuará con nombres y libros fundamentales en una buena biblioteca de poesía. No perdáis la oportunidad de suscribiros a LIBROS DEL AIRE.
UN NUEVO MODO DE VER POÉTICAMENTE EL MUNDO
JOSÉ MANUEL SUÁREZ
«Te crece la cara; / cuando te aproximas a su cuerpo / te crece la cara». Son los primeros versos del primer poema del primer libro de una nueva colección y editorial. Su autor, el poeta y ensayista mexicano Víctor Manuel Mendiola. El libro, Vuelo 294 y otros poemas, con un prólogo de Diego Valverde Villena titulado, significativamente, “una respiración poética”. Con él inicia su andadura la colección JARDÍN CERRADO, de la editorial LIBROS DEL AIRE. Su editor es Fernando Sáenz, que durante veinte años fue también editor y director gerente de Calambur Editorial.
Este libro recoge por primera vez en España la poesía más representativa de Víctor Manuel Mendiola (México, 1954), que comprende ya seis poemarios. Por el conjunto de su obra, publicada en México con el título general Tan oro y ogro, el autor recibió en 2005 el Premio Latino de Literatura, que se concede en la ciudad de Nueva York.
Vuelo 294 y otros poemas es una antología de toda la obra del autor, pero estructurada de tal modo que la convierte en libro nuevo. Sin embargo, su mayor novedad estriba en que Víctor Manuel Mendiola recupera aquí para la poesía en lengua española determinados valores considerados a veces anacrónicos u obsoletos, como el aprecio por la forma y una clara insistencia en los sentidos intelectual y metafísico en el poema.
El poeta se fija en las cosas vistas, en su materialidad y tacto concretos, en su poderosa presencia ante los ojos, para extraer de aquí su aspecto esencial. Cosas tan comunes como una maceta, una pecera, una piedra, una autopista, el cuerpo humano, un huevo duro o un vuelo de avión, se mostrarán ante nosotros tal como nunca los hemos visto. Y para lograrlo conviven en el poema, original y creativamente, la expresión al modo clásico con una escritura claramente vanguardista.
Llega, pues, por primera vez a España, y de la mano de LIBROS DEL AIRE, la obra de uno de los grandes de la poesía mexicana de hoy. Una obra nueva que nos aporta un nuevo modo de ver poéticamente el mundo.